yakushutuna rumi – alto huaja, 24 de mayo del 2025
El pasado sábado 24 de mayo, desde las primeras horas del día, el local comunal de la comunidad nativa Kichwa Yakushutuna Rumi, en el distrito de San José de Sisa, provincia El Dorado, fue el escenario de un encuentro significativo para la revitalización de saberes ancestrales: el primer taller de control de calidad en la post cosecha de plantas medicinales, organizado por Sacha Natura en colaboración con la Asociación de Mujeres «Warmikuna Tarpudora» y autoridades locales. Este espacio se enmarca en el proyecto Allima Warmi: «MUJERES QUE SANAN, SABIDURIA QUE REGENERA,TERRITORIOS QUE FLORECEN», una iniciativa autogestionada que tiene como objetivo central contribuir a la revitalización del saber ancestral en herbolaria medicinal de 12 mujeres kichwa bajo un modelo de biocomercio y Buen Vivir que regenere su autonomía económica, salud comunitaria y biodiversidad medicinal.
En ese sentido, Diez mujeres de la asociación, encabezadas por su presidenta Necy Shupingaha Huansi (30 años), participaron activamente en este taller, que no solo brindó herramientas técnicas, sino que abrió un espacio de reflexión profunda sobre el estado actual de sus prácticas tradicionales y el rol que desempeñan como portadoras del conocimiento medicinal de sus territorios.

LO QUE SE APRENDIÓ
El taller comenzó con una conversación colectiva sobre los desafíos que amenazan la continuidad de la herbolaria medicinal en la comunidad. Las mujeres compartieron sus preocupaciones respecto a la pérdida progresiva de la transmisión intergeneracional de saberes tradicionales, la dificultad de acceso a plantas medicinales, y el aumento de enfermedades comunes frente a un sistema de salud que no siempre ofrece respuestas inmediatas o culturalmente pertinentes.
La parte técnica del taller, se desarrolló bajo la metodología del «saber haciendo», centrado en la aplicación del control de calidad en la post cosecha de plantas medicinales, dentro del marco real de preparación de dos remedios: uno para afecciones prostáticas y otro para problemas digestivos. Previamente, en coordinación con las participantes, se había acordado qué plantas traerían para el taller, lo que permitió trabajar con insumos locales seleccionados de forma consciente y contextualizada. Las mujeres aportaron las plantas medicinales desde sus propios espacios de recolección, mientras que Sacha Natura facilitó las herramientas tecnológicas básicas y el material pedagógico necesario para instalar los conocimientos técnicos que guían este tipo de procesos.
El procedimiento permitió aplicar en tiempo real las etapas fundamentales del control de calidad en la post cosecha: recepción, selección, lavado, desinfección, secado y almacenamiento. Cada paso fue trabajado colectivamente, con orientación técnica, pero desde un enfoque accesible, adaptado a las condiciones reales de la comunidad. Las plantas utilizadas incluyeron especies como matico, menta, ciruelo, orégano, guayaba, piñón colorado, guanábana, achiote, cola de caballo, moringa y caña brava, todas conocidas por sus propiedades medicinales y disponibles en el entorno inmediato de las participantes.

Uno de los aprendizajes más valorados fue la elaboración de fichas técnicas para cada planta, donde se registró información clave como el nombre local, el uso medicinal, la fecha de cosecha, el peso, la procedencia y el destino del preparado. Además, se enseñó a preparar una solución desinfectante a base de insumos naturales, subrayando la importancia del lavado y desinfección como pasos críticos para asegurar la inocuidad del producto final.

Respecto al secado, se introdujo una técnica sencilla y replicable: la formación de ramilletes sujetos con mallas y ligas, colgados en espacios ventilados al natural. Esta metodología no solo evita pérdidas y contaminación, sino que puede ser implementada fácilmente en los hogares o espacios comunales, sin necesidad de equipos costosos ni electricidad.
Cada etapa técnica se integró con la elaboración de los preparados medicinales, lo que permitió a las mujeres ver en la práctica cómo sus saberes tradicionales pueden complementarse con criterios técnicos que que aumentan el valor de sus plantas medicinales.

un problema urgente y compartido
Más allá de los aprendizajes técnicos, el taller reveló una situación preocupante que comparten todas las participantes: la falta de retorno económico derivado de sus conocimientos en herbolaria medicinal. Según las encuestas participativas realizadas durante la jornada, el 100% de las mujeres manifestó no haber generado ningún ingreso económico en los últimos 12 meses a partir de sus saberes sobre plantas medicinales. Asimismo, identificaron de manera unánime como principal barrera la falta de conocimientos técnicos para añadir valor a sus plantas.
Este diagnóstico no es aislado. Refleja un vacío estructural en el reconocimiento y valorización del conocimiento medicinal de las comunidades nativas que permanecen al margen de las políticas de desarrollo económico y de salud pública. Las mujeres poseen saberes valiosos, resilientes, pero carecen de las herramientas necesarias para integrarlas de forma sostenible a procesos productivos y comerciales alternativos. Este primer taller se plantea como una respuesta concreta para comenzar a revertir esa exclusión, brindando formación, recursos básicos y espacios de articulación que puedan traducirse en oportunidades reales.

El camino que recién comienza…
Como resultado del trabajo participativo, se identificaron más de 30 especies medicinales empleadas localmente para tratar dolencias digestivas, respiratorias e infecciones comunes. Esta información será sistematizada en un recetario comunitario que se construirá de forma progresiva, con el acompañamiento de las mujeres de la asociación y el equipo de Sacha Natura.
Los siguientes pasos ya están en marcha. En los próximos meses, se pondrá en marcha el huerto comunitario de plantas medicinales y se organizará el primer intercambio de semillas y conocimientos medicinales, fortaleciendo así el tejido comunitario y el banco de semillas de Biodiversidad local.
Este taller no solo marca el inicio de un proceso técnico y organizativo, sino que reafirma una visión compartida: que el conocimiento medicinal de las mujeres indígenas Kichwa no es un recurso del pasado, sino una fuente viva de salud, dignidad y soberanía para el presente y el futuro de nuestra Amazonía.

Deja un comentario